¿Cómo lo hacemos?
Mediante AINVES los socios hemos podido aprender sobre las experiencias de varios institutos españoles en torno al desarrollo del Bachillerato de Investigación, un modelo educativo propio que busca integrar la metodología científica y el trabajo autónomo dentro del currículo de los estudiantes de 1º y 2º de Bachillerato, incluso antes.

A pesar de las diferencias estructurales y contextuales entre los centros, se observan coincidencias clave en la manera en que se concibe y gestiona el proceso de investigación.
ESTRUCTURA GENERAL
- Elección del tema y asignación de tutor/es, generalmente a inicios de curso.
- Primera entrega o borrador, hacia el final del primer trimestre, para revisión y orientación.
- Elaboración de la memoria final, con un trabajo de redacción, análisis de datos y conclusiones.
- Defensa pública ante un tribunal, habitualmente en mayo o junio, con tiempos de exposición entre 10 y 20 minutos.
TUTORÍA Y ACOMPAÑAMIENTO
En todos los casos, cada estudiante o grupo cuenta con un tutor interno, docente del centro, que guía el proceso de investigación. Algunos centros suman la figura del tutor externo (universidad, empresas, instituciones científicas). Esto refuerza la conexión con el mundo profesional e impulsa la calidad de los trabajos.
TEMPORALIZACIÓN Y CONTINUIDAD
El proyecto se desarrolla durante uno o dos cursos académicos. La mayoría de los centros inician el trabajo en 1º de Bachillerato, dedicando una hora semanal o sesiones específicas, y lo culminan en 2º, con la redacción y defensa. Aunque algunos lo concentran en un único curso (como Picarral), la idea de continuidad es constante.
EVALUACIÓN MÚLTIPLE
La evaluación colectiva es otro elemento común. En casi todos los modelos, los trabajos son corregidos por varios docentes o tribunales mixtos (profesorado y colaboradores externos). Además, se valora tanto el producto final (memoria) como el proceso y la presentación oral.
VINCULACIÓN CON LA COMUNIDAD CIENTÍFICA
Los centros promueven la colaboración con entidades externas: universidades (Zaragoza, Valencia, Madrid, Navarra), centros de investigación (CSIC), empresas (Saica) o asociaciones. Esto aporta rigor metodológico, recursos técnicos y una proyección más realista del trabajo investigador.
RECONOCIMIENTO ACADÉMICO
En todos los casos, el proyecto tiene un impacto positivo en la calificación del alumnado. Se otorgan puntos adicionales en asignaturas afines o menciones honoríficas, aunque sin que sirva para aprobar materias suspensas. Asimismo, varios institutos celebran galas de premios o publicaciones con los mejores trabajos (por ejemplo, San Juan Bautista edita una revista con ISSN).
PARTICIPACIÓN DEL PROFESORADO
Los docentes implicados suelen pertenecer a diferentes departamentos, con reparto equitativo de tutorizaciones. En algunos casos, reciben reducción horaria o formación específica, aunque no es universal. Lo importante es la implicación colaborativa y la creación de comisiones de seguimiento que gestionan rúbricas, tribunales y estrategias de mejora.
